Sunday, January 8, 2012

Capitulo 10, escrito por Jerycz

Capítulo 10
Escrito por: Jerycz

Sacudiendo levemente algunos mechones de su cabello, Elisa observó aquel departamento vacio.

La empresa que lo alquilaba parecía estar ansiosa por deshacerse de él, ya entendía el porqué. Las paredes estaban demasiados manchadas y la persiana que cubría el ventanal principal parecía estar a punto de caerse.

Resoplando, se dijo a sí misma que quizás no hubiera sido muy buena idea haberse venido a ese lugar.

Tom le había entregado las llaves aquella mañana con una expresión gris en la mirada y, dándose media vuelta, murmuró un adiós alejándose con paso rápido.

Pestañeando, la mujer consideró que quizás, y sólo quizás, lo estaba presionado demasiado. A ningún policía, y menos a un hombre, debía agradarle la idea de ser protegido por una mujer.

Arqueando una ceja, considero prudente darle algo de espacio a Tom. No debía ser fácil lidiar con la constante amenaza de una muerte inminente y no saber a ciencia cierta de qué lado apuntar.

Probablemente actuaría de igual modo…

El sonido de su móvil la distrajo un momento, y abriendo la tapa en forma maquinal se le puso en el oído.

- Howard habla.

- Tengo algunos datos que pueden servirte Howard… - la voz veloz de Koleman hizo que Elisa meneara la cabeza como si le doliera – tenemos la certeza que Douglas contrató a una mujer para eliminar a Tom Richmond… creemos que es una novata o tiene poco oficio en este negocio, pero no deja cabos sueltos… - y con voz cautelosa, agregó - además, consideré necesario mandarte refuerzos.

- ¿Refuerzos?

- Brannigan y Washington cubrirán tu espalda.

- ¡Pero Capitán! – tronó Elisa - ¡se da cuenta de lo que va hacer! ¡Suset ha sido toda su vida agente de campo, y Jesse no aprobó el examen para agente encubierto!

- Ellos son oficiales entrenados… - respondió secamente Koleman – sabrán que hacer en el momento oportuno.

- ¡No estoy de acuerdo! – resopló ella con los ojos grandes y vidriosos.

- No tienes por qué estarlo… - indico Koleman - ¡es una orden y punto!

Tragando saliva, Elisa observó el aparato luego de que Koleman cortará la comunicación. Torciendo el labio, sólo tenía deseos de ahocar a ese hombre con sus propias manos.

¡Dios! ¡Jesse! ¡Suset!

No se perdonaría en la vida si algo malo les sucedía.

Intentando no perder el control, volvió a respirar hondo… muy hondo… y de pronto, una fantástica idea cruzó su mente.

Ella era amiga de Henry Stuart, un oficial que trabajaba para Inteligencia. Aquel era un departamento clasificado donde contenían mucha información, y nada se les escapaba. Era muy probable que pudieran tener más pistas sobre el paradero de Douglas.

Animada ante esa idea, se aprestó a salir de ahí. El tiempo corría en su contra.

Nada más hacerlo, esa tal Kate estaba frente a su puerta como si esperara verla.

Sus ojos claros parecían escrutarla, y alzando el mentón, sacudió su dorado cabello con deje de displicencia.

Había tenido tanto ajetreo que había olvidado a esa mujer.

Ambas mujeres se miraron fijamente, sin decirse nada.

Lejos de lo que pudiera pensar, al observar de cerca a esa mujer, Elisa tenía que admitir que era muy bella. Aún cuando trabajara en un bar de mala muerte y tuviera los ademanes de una verdulera, la vecina de Tom era, definitivamente, una criatura que fascinaría a cualquier hombre.

Puede que esta mujer si este enamorada de Tom… y curvando una sonrisa, pensó en lo fácil que era enamorarse de ese hombre.

Aunque no lo conocía mayormente, Tom Richmond parecía ser de esas personas que, con sólo tocar, una extraña conexión parecía aflorar desde él.

Por raro que sonará, ella sentía que, de alguna manera cósmica, Tom era alguien especial…

- ¿Te llamas Elisa, no es así? – pronunció de pronto la mujer de ojos claros mirando enérgicamente a Elisa.

- Sí – respondió esta automáticamente.

- No sé quién diablos seas o que quieras con Tom… - Kate se acercó dos pasos hacia ella con ademán retador – pero creo que es justo que sepas que ese hombre mío… ¿entiendes? ¡Tom es mío!

- ¡Tranquila, tranquila! – resopló Elisa con los ojos grandes al tiempo que alzaba las manos hacia adelante - ¡no te sulfures por nada! – y esbozando una sonrisa frugal, expresó – la relación que tengo con Tom no es nada de lo que te imaginas… él y yo somos primos.

- ¿Primos? – inquirió la mujer con el ceño fruncido.

- Sí… y bueno… me alegro de poder darte una disculpa… yo, la verdad, fui una grosera contigo… - Elisa se rascó el borde la frente con expresión apenada – Tom ha sido siempre como un hermano… por eso, sólo quiero que me disculpes.

- Está bien… - la mujer sacudió nuevamente su cabello y esbozo una amplia sonrisa – disculpa aceptada… será agradable tenerte de vecina.

- Gracias – asintió Elisa con ademán sumiso.

Volviéndose con gracia, Kate volvió a su departamento no sin antes hacerle un gesto de despedida a Elisa.

Cerrando los ojos, Elisa suspiro.

De reojo miro su reloj, y se dio cuenta que era bastante tarde.

Reemprendiendo sus pasos, esta vez con más rapidez, se dirigió a la salida.

Tenía muchas cosas que hacer.

Mientras, una Kate sonriente, se apretó las manos con alegría. Caminando hacia el ventanal, dejó que el sol de la mañana le pegará en pleno rostro.

Alzando las manos, su único pensamiento era Tom y ese sentimiento extraño que le embargaba.

Tocándose su abdomen plano, musitó en voz muy baja: aunque la muerte te ronde, yo seré la única que ciegue tus ojos… ahora y siempre….

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